“Es la palabra la que nos permite transitar, la madre tierra es bondadosa y ella permitió que hoy nos encontráramos para compartir esta palabra. Esta no es solo una palabra, sino la construcción de muchas palabras de los abuelos. Es el momento de endulzar la palabra, es el momento de acudir al corazón como madre y padre para sanar esta palabra”
Hugo Jamioy
Los abuelos dedicaron su vida a inventar la palabra, los códigos que crearon tienen una relación muy fuerte con el hombre, la naturaleza y una relación profunda que establecieron los ancestros con el lugar. En los pueblos Inga y Kamëntsá del Alto Putumayo la lengua nace para nombrar a través de la contemplación, para poder hacer que esa palabra tenga espíritu.
En el pueblo Kamëntsá, cuyo significado es Nuestro sagrado lugar de origen no solo se crea la palabra para que tenga espíritu sino también para que pueda ser heredada. De ahí que para ellos es fundamental la lengua como el territorio. Su magia esta en el sentido de pertenecía a un lugar y al espíritu que se puede nombrar en él. Entre seres humanos iguales al resto, este pueblo se diferencia en como definen conceptos como el agua.
¿Qué es el agua para ellos?
La herencia que dejaron los abuelos, y el espíritu que fundieron en el agua; hay una palabra para decir agua en movimiento y otra para el agua quieta, debe de entenderse que han puesto importancia en diferenciar un estado de otro porque hay una razón fundamental, y es que el agua en estado natural tiene un comportamiento y en estado quieto tiene otra connotación, de ahí parte la esencia de poder entender la grandeza que se descubre a través de la palabra.
Para el pueblo originario del putumayo no es suficiente aprender mecánicamente a pronunciar una palabra sino poder compenetrarse con el espíritu, con ese ser; porque cada ser en la tierra tiene espíritu. El espíritu del agua también es un ser que siente, que llora. Y esas alegrías, esas tristezas que ese espíritu siente también las llevamos nosotros, se refleja en nosotros.
La palabra poesía no existe, ni tampoco la palabra poeta como tal, la que se usa hace referencia al hombre y a la mujer que son guardadores de la palabra bonita. Cuando nace un niño es un momento muy importante, y hay símbolos que van a durar toda la vida como el ombligo y la placenta; los guardamos y lo entregamos a una mujer de la palabra, alguien especializado en ella para el ritual espiritual donde los siembran. No puede ser cualquiera sino alguien especializado en la palabra para la ofrenda, luego son sembrados en las tres piedras, las cenizas del fogón. Es uno de los lugares mas sagrados de nuestra vivienda, ahí se depositan todos los ombligos.
Jamioy explica que si es niña por ejemplo se le dirán las palabras alusivas al femenino y si es niño hacia lo masculino, por que nacer es un camino; es el inicio de un camino. Algún día el hijo partirá, pero el espíritu quedara ahí donde esta la madre, el hogar. Podemos estar en varias circunstancias incluso estar mal de salud, tener un proyecto por realizar; nos comunicamos con nuestra madre y ella espiritualmente en ese sitio hace un ritual ofrendando también la palabra y la energía espiritual para que nos sanemos, para que nos vaya bien en el proyecto, toda esa energía se trabaja para ir sanando, se necesita que haya alguien que sepa sobre esa palabra bonita, que entienda lo que representa el nacimiento, el desprendimiento del vientre materno.
Luego, cuando se cumplen los 7 años que es la edad en la que ha pasado tiempo con su madre aprendiendo la lengua materna, se empieza a cultivar el espíritu con la voz femenina para construir el sentido maternal. Se hace un ritual y se corta el pelo que se lo queda la mamá. Si es un niño se ira a aprender las labores de hombre con el papá y en ese momento hay otra palabra bonita. Al niño hay que hablarles con palabras sabias, si quieres verlo sabio en el futuro. Talvez en ese momento no responda, pero seguro está entendiendo. Por eso hay personas especializadas en la palabra bonita, para hacerle ver que significa ser mujer, ser hombre en los diferentes momentos de la vida.
» Bonito debes pensar,
luego, bonito debes hablar
ahora, ya mismo, bonito empieza a hacer.»
Hugo Jamioy Juagibioy. Poeta perteneciente al pueblo indígena Kamëntsá
4 respuestas a «Poesía de los pueblos originarios»
Que bien los indígenas nos enseñan a apreciar la naturaleza y al mismo tiempo a entender que lo que comunicamos con palabras siembra modos de vivir en armonía entre hablar pensar y hacer.
Cecilia tienes razon a poesia precolombina es muy valiosa
Los pueblos originarios nos dejan importantes enseñanzas. La desvalorización de sus saberes fue una gran estrategia de la colonia.
I can’t read Spanish. I tried to translate it into English. Great. It is a great culture and values that we have missed. In a materialistic time, we do not believe in the soul and do not respect nature and existence.